Domingo 13 de Julio de 2008
Hasta aquí he llegado
11:03 h :: Por Alejandro Campoy :: Noticias | TrackbackMe declaro católico, y como tal, me siento parte de un gran cuerpo formado por todos los que compartimos esa misma fe. La enorme diversidad y riqueza de caminos dentro de esa “ecclesía”, esa gran asamblea en la que la unidad viene dada precisamente por la Persona en torno a la cual se articula nuestra fe, no es sino motivo de alegría y esperanza al ver cómo para cualquier persona existe un camino dentro de esa misma Iglesia.
Y sin embargo, como seres humanos que somos, experimentamos las mismas miserias que cualquier otra institución social de origen humano: no estamos libres ni de las facciones, los sectarismos, las rivalidades e incluso de los enfrentamientos internos. La prudencia más elemental aconsejaría dejar a cada cual seguir su camino sin detenerse a observar, criticar, juzgar o valorar lo que haga o deje de hacer el vecino. Y sin embargo, una y otra vez caemos en la misma tentación.
Viene esto a cuento de la postura sostenida en el tiempo por el movimiento Comunión y Liberación respecto a los que hemos optado por la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía. Y todo tiene un límite, y personalmente hasta aquí he llegado. Tengo excelentes amigos en este magnífico movimiento eclesial, pero su postura corporativa en este asunto ha llegado a causarme desde el dolor inicial por la incomprensión y la insolidaridad, hasta la irritación presente por una actitud que ya considero directamente miserable.
No parece sino que Comunión y Liberación esté deseando significarse y diferenciarse, probablemente aquejada del mismo mal que suele afectar a todos los grandes movimientos eclesiales: una endogamia y sectarismo en torno a sí mismos que les impone la necesidad del proselitismo, del buscar como sea adeptos a su comunidad, del mostrarse y desmarcarse como “otra cosa” dentro de la inmensa riqueza eclesial existente. Y ya está bien.
Son muy conscientes ellos de que lo que aquí está en juego es la imposición de toda una cosmovisión, de una “hegemonía”, como la llamó Gramsci, a traves de la cultura y todos los ámbitos del espacio público, de un tamiz ideológico que impregne a toda la sociedad hasta en los últimos recovecos de la privacidad. Son muy conscientes de que lo que está en marcha desde hace tiempo es una revolución cultural no sólo en España, sino en todo el ámbito europeo. Y ellos trabajan también por hacer frente a esa nueva forma de dominación y posesión de las conciencias.
¿Acaso andamos los demás criticando y cuestionando sus métodos, sus escuelas de comunidad, sus “happenings” y toda la gran labor que vienen realizando?. Ni se nos pasaría por la cabeza. Y en cambio nos encontramos con pronunciamientos que nos tachan a los objetores de ilusos, superficiales que creemos que con evitar la EpC y conseguir que nuestros hijos estudien religión ya les hemos puesto a salvo de esa revolución cultural. Cuando leí tal cosa sentí como si una bofetada me despertara respecto a lo que realmente están haciendo en Comunión y Liberación.
¿De verdad nos toman por imbéciles? ¿Es tal su deseo de significarse y mostrarse ante la sociedad como los “cristianos serios”, los únicos que saben utilizar el rigor intelectual, los que realmente son capaces de establecer un auténtico y fructífero diálogo entre fe y razón, los que tienen la exclusividad de la presencia en el mundo de la cultura?. ¡Ya está bién!. Los objetores somos los primeros conscientes de que la formación de nuestros hijos pasa por poder ofrecerles una fe viva, encarnada en experiencias concretas, a través de personas concretas y en comunidad, y nos dejamos la vida en ello.
¿A qué ese afán de hacer juicios de valor facilones y terriblemente injustos sobre nosostros? ¿Por qué ese estéril debate sobre el camino que hemos emprendido los que no somos sino sus hermanos en la fe? ¿A cuento de qué ese contínuo afan por llenar de piedrecitas nuestro camino en un tema muy concreto y puntual?. Bien sea a traves de sus webs, de su presencia en ciertos medios de comunicación, o a través de sus “Ediciones Encuentro”, nos encontramos por su parte con un contínuo cuestionamiento a nuestra toma de postura. Nadie les ha pedido nada, nadie les ha pedido que tomen esa misma postura, por lo que lo único que deberíamos esperar los demás sería un respetuoso silencio y un dejar de estorbar por su parte. Se trata simplemente de que nos dejen en paz y sigan con su excelente labor.
Pero no. Artículos, publicaciones, recurso a autoridades a las que se supone inconstestables (aún recuerdo su apelación a Rocco Buttiglione como autoridad inapelable para justificar su “SI” en el referéndum sobre el Tratado Constitucional Europeo, tema en el que Comunión y Liberación se columpió olímpicamente, sólo por ese estúpido afán de “diferenciarse” y “aparecer de aquella manera” ante el conjunto de la sociedad), argumentos plagados de tecnicismos y retórica academicista, todo ello para defender que la objeción de conciencia a la EpC NO es la vía que hay que adoptar. No, al parecer lo que hay que hacer es lo que ellos digan. ¡Y ya está bién!.
La última perla que nos dedican, por supuesto en boca de otra “autoridad incontestable”, es que sólo se pueden recurrir los contenidos concretos de la asignatura. Una especie de locura y ejercicio de ciencia-ficción que sólo demuestra un patetismo en la defensa de una posición decidida “a priori” que es la gota que colma el vaso. Bien, pues yo objeto a un contenido concreto muy simple y fácil de entender: se trata de una frasecita que está en el Real Decreto por el que se establecen las Enseñanzas Mínimas en la Educación Secundaria Obligatoria:
- “… que se practique la participación, la aceptación de la pluralidad y la valoración de la diversidad que ayuden a los alumnos (y alumnas, claro) a construirse una conciencia moral y cívica acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos.”
¿No es suficientemente concreto?. Pues si no lo es, lo menos que desearía es que me dejen en paz mis hermanos en la fe. Somos perfectamente conscientes de que esa “conciencia moral acorde con… las pretensiones totalitarias de un gobierno completamente ideologizado” se impone de hecho por un sinfín de vias distintas: los medios de comunicación, la moda, el ocio, el lenguaje, la tecnología, etc. Somos perfectamente conscientes también de que todos los rincones del sistema educativo están infiltrados y tomados por los agentes de esta “revolución cultural” en marcha: los servicios de inspección educativa, los equipos directivos, los consejos escolares, los departamentos de orientación, las juntas directivas de las asociaciones de padres de los centros públicos, los sindicatos, una innumerable legión de “agentes sociales”… Somos conscientes de que como padres tenemos que estar presentes nosotros también en esos ámbitos. Pero, además de todo ello y de forma complementaria, no excluyente, somos conscientes también de que tenemos que defender nuestros derechos en los tribunales.
Y en este empeño, ya sólo nos queda rogar e implorar a los que una vez creímos que serían nuestros compañeros de viaje que, simplemente, se callen y nos dejen en paz. Firmado: Alejandro Campoy, primer objetor de conciencia en España a la Educación para la Ciudadanía.

Así es. Más claro, imposible. Quizá su Rocco Butiglione les podría explicar mejor qué pasa cuando alguien simplemente afirma tener otras convicciones de las que marca la dictadura del relativismo. Si reflexionan sobre aquel affaire, entenderán mejor a qué nos enfrentamos, y que la solución no son debates academicistas sino decir, como Joaquim Fest al nazismo “Erga omnes, ego non”.
Alejandro, ya sabes que siento un gran cariño por Comunión y Liberación pero, al mismo tiempo, ya conoces mi postura sobre le EpC, que coincide plenamente con la tuya. No acabo de entender la actitud de algunos de CL en este terreno, sinceramente.
Eson sí, me gustaría que concretases un poco en este sentido. Tengo amigos en CL que rechazan terminantemente la EpC y son favorables a la objeción. Que en Páginas Digital publiquen un artículo en otro sentido es algo que afectará a quienes escriben en Páginas Digital, pero esa web no representa la opinión de CL, que se expresa en su web oficial y en la revista “Huellas”. Lo digo para distinguir las cosas. Hay quien también toma la palabra de Cristina López Schlichting como doctrina oficial de CL, como si ella fuese la máxima autoridad dentro del movimiento, y no lo es.
Me pasa igual que a ti, Elentir: yo he recibido mucho de Comunión y Liberación, y tengo excelentes amigos allí. Por eso me duele tanto la situación. Pero no creo prudente poner nombre propios. Lo que critico es lo que parece ser la postura corporativa y oficial del movimiento como tal. Sé que sus miembros tienen la suficiente libertad de espíritu como para adoptar libremente la posición personal que les parezca sobre este tema; ahí está, por ejemplo, La Rosa Blanca en Granada o Carlos Jariod, presidente de la asociación Educación y Persona, que están siendo el motor de la objeción tanto en Granada como en Toledo.
Por otra parte, Cristina sigue dando voz en “La Tarde” al movimiento objetor, y es casi la única a la que le he oído decir que con el tema de la Constitución Europea se equivocaron completamente (si bien lo dijo en singular).
Por lo demás prefiero no entrar en detalles que no benefician a nadie. Sólo espero que a quienes corresponda tomen buena nota de un estado de malestar cada vez más generalizado, y que se piensen un par de veces lo que hacen y lo que dicen. No son conscientes del daño que se están haciendo a sí mismos en primer lugar.
Alejandro, mi postura respecto a cómo enfrentarnos a la imposición de EpC es conocida, ciento por uno coincidente.
La posición de CL frente a la asignatura también lo es, quizá prefieran otros medios y no creo que se hayan desmarcado como tal de la objeción. Creo que las críticas, más aún los intentos de ridiculización, del “movimiento objetor” son particulares, de personas muy ligadas a los nuevos aires del PP, muy pactistas. Tu hartazgo es comprensible, pero por propia experiencia sería bueno ponerle nombre y apellidos a los críticos y no a todo el movimiento (con el que no me une nada, por cierto). De todas formas mi apoyo a tu denuncia, obligará a definirse.
Comunión y Liberación ha adoptado exactamente la misma postura que la dirección del PP. Siempre hacen lo mismo. Es una lástima que un partido político absolutamente aconfesional, patidario del divorcio, del aborto, de la anticoncepción marque la linea de CyL.
Lo que más me preocupa y desilusiona es que el Presidente de CyL es español y supongo esta al tanto de la politica que siguen sus miembros, no pudiendose alegar que es una postura adoptada particularmente por los miembros de España. En sus colegios se acepta la asignatura sin más. Desgraciadamente no hay voces críticas dentro que denuncien esta incongruencia….
¿o no son incongruentes?
Juanjo, te daré un nombre: Fernando de Haro. Naturalmente su postura no representa la de CL en su conjunto, y por supuesto tiene todo el derecho del mundo a adoptar la posición que le venga en gana respecto a éste o cualquier otro tema.
Pero que por detrás hay algo más lo prueba este intercambio de mensajes que he tenido con un amigo mío de Comunión y Liberación tras publicar este artículo:
“Lamento tener que reconocerlo, Alejandro: tienes razón. En condiciones normales le pasaría tu artículo a mis amigos del Movimiento, pero no lo haré. La verdad es que no merece la pena, porque tampoco se molestarían en contestar ni en debatir contigo (ni con nadie).
Enhorabuena, de verdad.”
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“Ya sabes de sobra, querido XXXXXX, que critico una posición corporativa. Las personas individuales, y no pocas, como tú, siempre contaréis con todo mi cariño y aprecio. Yo he recibido mucho de Comunión y Liberación, y esto me apena profundamente, aunque quizás no tanto como a tí.
Ha sido un desahogo, y desde luego les llegará por otras vías, aunque no entren en el debate, cosa que por otro lado no creo que sea positiva. Bastará con que reciban una muestra de lo que están provocando.
Un fuerte abrazo.”
Y a partir de aquí no creo conveniente entrar más en las cuestiones internas de CL. Completamente de acuerdo en que parecen mimetizarse con el PP en todo lo que hace o deshace. Ellos verán.
Alejandro, ok. Quizá no quedó claro en mi comentario. Me parece más que valiente, me parece leal el post de hoy, y con el matíz que aportas mucho más.
Esperemos que haya clarificación. Me daría miedo otra DC, la imitan hasta en lo malo. Ya sabes, cristiano es aquel que corre delante de los leones; democristiano es aquel que corre detrás.
Desgrasciadamento los centros educativos vinculados a CL decidieron entrar en la FERE, luego es logico que compartan la postura de la FERE a la que pertenecen, ¿no?.
Tengase en cuenta que dentro e la FERE estan los Marianistas a quienes el gobierno encargó el estudio y contenidos de parte de EpC.
Lo que me extraña es que CL vaya de fiel al Magisterio y al Papa y aqui DESOBEDEZCAN ABIERTAMENTE a sus Pastores.
También me duele que ninguno de mis amigos de CL se atreva a denunciarlo publicamente ¿Es que le van a torturar? No, pero hay miedo, mucho miedo y POCA LIBERTAD por lo que estamos viendo.
Conozco mucha gente de CL. Seguro que habra respuesta a esta postura absurda de los dirigentes.
No entiendo la desairada postura que denota la carta de Alejandro Campoy ante una postura que, a mi juicio, es coherente con la defensa de la libertad de educar que defiende el Movimiento.
Mi adhesión a la expereincia de Comunión y Liberación no depende, en ningún caso de la postura que algunos amigosd míos mantienen en relación con las acciones a desarrollar para defender esta libertad de educar.
Lamentablemente, leo comentarios demasiado ideologizados, que. como podeis suponer no comparto.
Me parece que una respuesta así, que parece un ataque desesperado, no ayuda a mantener la adecuada frialdad para permitir la toma de postura de cada uno
Monstruo, esto no es fruto del calentón de un momento. Ya llueve sobre mojado desde que comenzó el asunto de la objeción de conciencia. Y mucho me tendrán que explicar mis amigos de CL, alguno de ellos común a tí y a mí, las razones de su posición y, sobre todo, de su beligerancia contra la objeción, para que pueda entender algo que se me escapa (o tal vez no).
Que la postura del Movimiento sea coherente con la libertad de educar no justifica en ningún caso el sistemático descrédito que vienen realizando sobre los que hemos optado por la objeción. Eso no tiene ninguna justificación, y a mi, al menos, ya me han colmado el vaso.
Y esa adecuada frialdad a la que apelas pasa inevitablemente por el presupuesto de que nos dejen en paz de una vez. No somos nosotros los que hemos comenzado a tocar las narices, ni mucho menos, por lo que se ruega que la frialdad comience por el propio Movimiento.
Queridos amigos:
No creo, sinceramente, que haya que darle más importancia de la que tienen a las diferencias que pueden surgir entre nosotros, por otro lado naturales y en su mayor parte positivas; pero como mienbro de Comunión y Liberación me ha sorprendido el artículo de Alejandro Campoy. No me ha dolido, ni mucho menos, ni me afecta, sólo que me ha sorprendido.
Yo soy miembro de Comunión y Liberación, portavoz de La Rosa Blanca en Granada, y nosotros desde el principio hemos estado en contra de la asignatura. En el seno de Comunión y Liberación se ha discutido este asunto como tantos otros, con entera libertad, y se ha publicado un manifiesto que yo firmo de la punta al cabo, e incluso es el manifiesto que nosotros tenemos en la web. Lo firmo porque me parece la intervención más apropiada que he leído sobre el asunto, y no encuentro ningún problema en seguir trabajando con los padres y los hijos por la objeción de conciencia mientras que seguimos entendiendo que ese texto es el que mejor define la posición de La Rosa Blanca en Granada, que no soy yo solo.
No sé si otros miembros de Comunión y Liberación piensan de otra manera, no me preguntaron más que mis datos personales cuando solicité entrar en la Fraternidad, pero me parece estupendo que piensen de otra manera, y que otros de otros gurpos, movimientos, y de otros sitios o lugares dentro y fuera de la Iglesia piensen de otra manera. Yo sigo en esta labor porque creo en lo que hago, y si alguien no piensa como yo estoy presto a discutir, que es escuchar y razonar. El Señor, que es nuestro Señor, nos ha hecho libres, ¿por qué afanarnos en ir en contra de Su Voluntad? ¡Bendita sea!
Un fuerte abrazo a todos.
Lo que más me apena de todo esto es que un movimiento eclesial que tiene a gala como uno de sus carismas principales la educación, la formación y la cultura muestre una actitud tan miope y equivocada precisamente en este terreno. Desconozco qué intereses, bastardos o legítimos, están detrás, y aunque no soy precisamente un especialista sobre este movimiento, me da que a D. Luigi Giussani no le gustaría tal contradicción en el seno del mismo.
A otro nivel, y tampoco sin entrar en más detalles, conozco la soledad y la incomprensión de aquellos miembros de CyL que han defendido la objeción. Soy hermano de Carlos Jariod, presidente fundador de Educación y Persona, asociación cívica toledana impulsora del tema de la objeción en Toledo y una de las más activas y beligerantes en este tema en toda España. A pesar de la discreción que mi hermano siempre ha mostrado con este problema, puedo dar fe de la absoluta soledad e incomprensión que ha vivido en CyL por mantener su postura contra la EpC. Muy a su pesar, y tras algún penoso episodio con el director de la Editorial Encuentro, se sintió forzado a salir de CyL para mantener una posición coherente con su conciencia y su forma de ver el problema. Por cierto, esta decisión le ha costado más de una amistad de miembros de CyL, lo cual resulta poco justificable se mire por donde se mire.
No entiendo al señor Campoy cuando dice que los de CyL continuamente le desacreditan y que se rechiflan de él.
Lo que tiene que hacer el señor Campoy es escribir un artículo resumiendo la postura de CyL en contra de objetar a toda la asignatura y enfrentarla con sus propios argumentos.
Enfadarse porque se burlan de uno no conduce a ningún lado. Además yo no veo esas burlas por ninguna parte.
Lo de EPC no es ningún dogma y por ello es discutible. Pues que se discuta porque no está claro si sí o si no.
Es absurdo pedirle a un hermano que te deje en paz. El tiene la obligación moral de exponer en conciencia una cuestión tan relevante como EPC exactamente como usted también tiene esa obligación moral de exponer sus argumentos.
Por tanto lo mejor es que no se callen ni los de CyL ni usted y que sigan hablando.
Este debate es muy interesante y cada vez va a ser más importate a medida que los católicos vayamos conviertiéndonos más y más en minoría.
A mí modo de ver va a haber dos grandes tentaciones para los católicos en minoría.
Una tentación es la de desfallecer y mimetizarnos con la mayoría laica como ha venido ocurriendo desde la transición para que estando en contacto con ellos poder cristianizarlos. Este camino era de una ingenuidad total pero la conferencia episcopal de entonces y de ahora transitó dichos caminos.
Otra tentación es la de apartarnos de la mayoría, vivir en un exilio interior, habitar un bunker católico, construir un jardín no contaminado por el mundo exterior, en suma un milenarimo más. Y evidentemente la objeción de conciencia puede llevanos a esa otra tentación de convertirnos en unos amish católicos recogidos en un recóndido agujero. Para mí este camino me resulta igual de ingenuo que el anterior. Ingenuo si creemos que la mayoría laica nos lo va a consentir además de equivocado desde una perspectiva católica que nos obliga a ser la sal del mundo.
Por lo general la doctrina católica es equilibrio mientras que la herejía suele ser una simplificación que olvida uno de los dos lados de la balanza. Ni nos podemos mimetizar ni tampoco apartarnos. Por eso, creo que no es un debate cerrado pero sí muy difícil por lo que merece la pena mantener la cabeza fría pero el corazón caliente.
Y por favor no crea que cuando digo ingenuo le estoy llamando imbécil porque no es así. La ingenuidad es propia de niños y Cristo dijo que si no nos hacíamos como niños no entraríamos en el Reino de los Cielos.
Así que nada de hasta aquí hemos llegado. El camino sigue y sigue.
Querido enfoque católico: me parece que no ha entendido ud. cuál es el problema que plantea la EpC diseñada por el Gobierno: lo que plantea es un problema de libertades públicas y de derechos fundamentales de la persona, recogidos en nuestra Constitución, en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la Carta Europea de Derechos Fundamentales, y en todos los Convenios Internacionales suscritos por el Estado Español en materia de Educación. Al decir que el Estado se arroga el derecho a formar la conciencia moral de todos los niños españoles, en los términos decididos por el Gobierno, con los valores exclusivamente decididos por el Gobierno como los únicos que a partir de ahora son válidos en el espacio público, lo que se produce es una expropiación de esos derechos a que me refería. En absoluto es una cuestión interna católica. Sin duda los católicos por su propia fe son más sensibles a las imposiciones que vienen del Poder en lo que atañe a su conciencia por aquello de “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, pero la oposición a esta expropìación de derechos fundamentales debería tener la misma fuerza en otros grupos no confesionales pero igualmente sensibles a la preservación de sus libertades y derechos ciudadanos.
Querida Victoria.-
Por supuesto que he entendido el problema. Lo que pasa es que yo no lo planteo desde una óptica liberal porque no lo soy. Soy católico a secas.
Los derechos fundamentales, la constitución y la declaración de derechos humanos, la carta europea fundamental y los convenios internacionales son cuestiones que nacen del liberalismo y para mí meras abstracciones.
Como comprenderá si mañana la ONU dice que el aborto está entre los derechos universales del hombre (o de la mujer) y que España tiene que incluirla en la constitución me la refanfinfla. Opinaré que no existen tales derechos humanos. O si mañana los españoles democráticamente deciden que el Pais Vasco se tiene que quedar fuera de España, a mí me la trae floja, lo que democráticamente opinen los españoles ( y las españolas también).
No soy tan ingénuo para creerme que el Estado es una abstracción. El Estado no deja de estar gobernando por unos políticos elegidos por una mayoría de votantes todo lo mal representados que se quiera pero que les han dado su apoyo particular que no abstracto.
Resumiendo cualquier forma de estado inclusive la liberal es ideológica y poco a poco se deslizará para imponer su ideologia. La cuestión no está en conseguir un Estado que respete la pluralidad de ideologías como los liberales suponen, pues dicho estado está ya siendo ideológico conduciendo al estado débil de pensamiento débil nihilista, relativista y escepticista que conocemos de sobra.
O lo que es lo mismo. Nada hay más totalitario que un dogma. La cuestión no está en relativizar el dogma para que nos llevemos bien. La cuestión está en saber si el dogma es cierto o falso.
Cualquier mayoría o minoria que detente el poder va a proponer su acertado o equivocado modelo de sociedad. La Iglesia Católica con la Santa Inquisición fue un buen ejemplo de ello. No entender esto es partir de presupuestos políticos falsos.
Ah. Y recuerde que los niños no son del Estado pero tampoco son de los padres.
Los niños, si son de alguien, son de Dios.
Y como comprenderá usted que con 100.000 abortos por año en España, es decir de asesinatos llevados a cabo por mujeres, si algún día como minoría totalitaria y por un golpe de suerte me tocara dirigir el Estado no tenga la menor duda que ni las dejaría abortar ni les dejaría que esas “madres” a la fuerza fueran a educar a los niños en no sé que peregrinas teorías.
¿A que no se imaginaba usted que el problema era más problemático de lo que usted creía?
Aunque el blog y el post del que parte todo es de Alejandro, por alusiones me permito contestar a esto último: la Declaración Universal de los derechos Humanos de 1948 debe mucho al católico Maritain. No es ningún invento liberal, sino precisamente la plasmación en rotundos derechos de lo que con la mera razón natural y las diversas tradiciones éticas podía y puede entenderse que son los derechos del hombre por ser simplemente hombre. Repase el reciente discurso de Benedicto XVI en la ONU. Justamente porque describen sin ningún género de duda lo que son los inalienables derechos del hombre, están siendo contestados por el relativismo nihilista, el cual apoyándose en un positivismo jurídico pretende sustituir esos derechos inalienables del hombre por ser hombre por una nueva serie de convenciones nacidas de ciertas mayorías parlamentarias. Justamente EpC, entre otras cosas, pretende enseñar a nuestros hijos que no hay derechos humanos per se, sino por lo que los gobernantes quieran concedernos o inventarse. “Los derechos humanos avanzan y retrodecen” (cito de memoria contenido de los Reales Decretos). Y no mezclemos a Dios a la hora de pensar en quién tiene la responsabilidad y el dercho de educarlos: sin ningún género de dudas, sus padres. El que pueda haber padres negligentes no justifica que se expropie a todos de este derecho-deber.
Realmente empezamos, o mejor dicho , seguimos con el problema que hemos tenido desde que comenzó toda esta historia de la gran asignatura: la división.
Pienso igual que hace tres años: los que firmamos las objeciones de conciencia somos los padres, ni FERE, ni CyL, ni directores de periódicos, ni siquiera los católicos. Cada padre desde su conciencia tomará la mejor postura ante esta asignatura, sea padre católico, protestante, evangélico, o ateo, agnóstico, me da igual. Si Dios nos hizo libres, debemos respetar la libertad que estamos exigiendo para nosotros mismos.
Es formidable sentirse libre, a pesar de las posibles represalias, amenazas, etc, que te puedan dar. Me siento libre cuando objeto, porque lo hago desde la profunda convicción de que es lo mejor para mis hijos, pero, si no objetara y lo hiciera desde esa misma convicción, también me sentiría libre. Esa sensación de libertad, que nadie me puede quitar es el mejor regalo que Dios me ha podido dar.
Los políticos pasan, las crisis pasan: tengo una lucecilla dentro que me dice que a pesar de todas las aberraciones que nos quieran imponer como modernas y como nuevos derechos emergentes que se quieran inventar, hay algoque no podrán destruir, la misma Naturaleza Humana antes o después flotará, emergerá de entre toda esta porquería en la que intentan convrtir nuestra sociedad. L o creo por algunas razones: Jesús está con nosotros hasta el fín del mundo, la Ley Natural está inscrita en el coraz
Por favor, conozco poco CL, solo algunos miembros…
¿Me pueden aclarar que dificultad tiene un catolico al que sus Obispos le piden que objete en aceptar esa postura como hijo fiel, estudiar los motivos de nuestros pastores y hacerlos suyos?
¿Es que los de CL tienen mejor criterio que nuestros Obispos?
Me parece una rebeldía intelectual fruto de la soberbia, y por lo tanto sera dificil convencerles de su error.
Sr. Enfoque católico:
Me gustaría contestarle en privado. Si le parece oportuno, puede facilitarme alguna cuenta de correo a través del formulario “contacto” de este blog.
Un saludo
Stra. Victoria: Decir que la Declaracon de Derechos humanos no es liberal solo puede partir de ingenuidad o de maldad, y en su caso por el contexto me inclino porque es Vd. ingenua.
No hay derechos humanos si no se reconoce previamente la soberanía de Dios, y la Declaración no lo hace. Es contraria al Orden Natural y a la Ley Natural que Vd. cita.
Es una discusión metafísica, son dos concepciones antropologicas antagonicas: la de los liberales que niegan la trascendencia social de Dios -si no Su misma existencia- y la cristiana que basa el orden social en la supremacía del Creador.
Respuesta a pedagogo:
¿Pero de verdad confía usted en los obispos?
http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=255&te=15&idage=429&vap=0
Comentario editorial de páginas digital
Pues el Sr. Haro se vuelve a equivocar: lo malo no esta SOLO en los contenidos de EpC sino en que el Gobierno obligue a asistir a una asignatura en la que se enseña una determinada ideología relativista.
Este señor es un ciego que guia a otros ciegos.
Y caeran todos al pozo.
Creo que, aunque este debata es de gran interés, nos está desenfocando el tema. Yo no soy objetor porque ya no tengo hijos en edad escolar, sí nietos. En cualquier caso estoy don los padres objetores, les apoyo y considero que es una postura razonable y coherente. Tal vez no sea la única posible. Pero, aunque católico, yo no objetaría como tal, sino como ciudadano, ya que no puedo admitir que el Estado pisotee mis derechos y mi libertad. En esta postura creo que coincido con muchos católicos de muchos movimientos eclesiales, de muchas tendencias, pero también coincido con otras personas de otras confesiones religiosas, con agnósticos, ateos… Y también sé que hay muchos cristianos y católicos que no comparten mi postura. Por ello creo que que no deberíamos plantear el tema como una postura confesional religiosa, con lo que damos argumento a lo que ya nos han achacado desde el Gobierno, el PSOE, y sus satélites: la objecixón es la postura dogmática, rettrógrada, antidemocrática que mantienen los católicos ultramontanos… ¡No señor, yo soy objetor porque soy un ciudadano libre y no puedo admitir que el Gobierno, ningún gobierno, someta mi conciencia y me prive de la libertad que como ciudadano tengo, no que me la haya dado el Gobierno!
Abuelo objtor isleño
Alejandro:
En primero lugar, quiero darte las gracias por ser el primer objetor a EpC de España.
Estoy muy sorprendido después de una lectura sosegada de tu artículo. Básicamente, vienes a decir: “los de CL no tienen derecho a criticar a los objetores a EpC, ya que nosotros no nos metemos con las cosas que hacen”. No me parece una postura razonable, y menos entre seguidores de Cristo.
Pero tu reflexión va mucho más allá. Deduzco entre líneas que la postura de CL sobre el tema lleva tiempo apretándote el zapato, que el vaso estaba lleno y que la gota que lo ha colmado ha sido un artículo de Manuel Martínez de Aguirre (fisal del Supremo) publicado en Páginas Digital.
http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=237&te=63&idage=436&vap=0
Soy muy franco: yo no he sido capaz de leerlo, porque no soy hombre de letras. He leído sólo los últimos párrafos y algunos de los comentarios que han venido despues. Pero me parece que su punto de vista es interesante, y añade una aproximación nueva al problema, a un problema muy espinoso. ¿Es razonable acusar de un modo despiadado a CL porque un medio de opinión digital realizado por algunas personas que pertenecen a éste movimiento publiquen una reflexión de un jurista en el que propone una nueva aproximación al problema de la objeción? (incidentalmente, un artículo que apoya la objeción).
A mí me duele que mucha gente critique la Iglesia porque conoce a fulanito que es un miserable. Me parece injusto, porque en el fondo este escándalo es una excusa para no tomar en consideración lo que la Iglesia propone. Del mismo modo, me parece triste esta crítica porque te hayas encontrado en el camino con personas que no defienden la oposición a EpC del mismo modo que tu consideras más apropiado. Me parece desproporcionado.
Por otro lado, el movimiento de CL, al que pertenezco, que yo sepa no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema de la objeción, aunque si sobre la asignatura de EpC. Dado el interés que yo tengo personalmente en el asunto, no se me habría escapado. Es más, creo que como tal movimiento, no ha habido la más mínima crítica a la objeción. Otro tema distinto puede ser que personas concretas, en función de su carácter o sus inclinaciones hayan podido manifestar juicios que te hayan molestado. Afortunadamente ni en CL ni en la Iglesia se sigue una disciplina férrea de partido en el que el modo de pensar está ya fijado por los dirigentes.
Dicho todo esto, yo creo que éste tipo de respuestas no colaboran a crear un ámbito sereno en el que se pueda llegar al fondo de una revolución cultural tan nefasta como la que estamos sufriendo.
Un fuerte abrazo.
Abuelo objetor:
No somos esquizofrenicos que actuamos ora como ciudadano ora como catolicos. Somos catolicos y como tal actuamos, o debemos actuar, en todas las facetas de nuestra vida, ¿no?.
Lo otro es liberalismo cristiano, democracia cristiana o lo que Vd. quiera, pero no cristianismo.